El destierro de lo no productivo

Publicado el martes, 7 de abril de 2026
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En épocas de abundancia, los zánganos son una especie de hermanos de la reina, producidos por partenogénesis (ya entraremos en detalle sobre ello en otro post). Su principal función es transmitir la genética de su madre-hermana, apareándose con otras reinas durante los vuelos nupciales que, en el futuro, fundarán nuevas colonias.

Sin embargo, en tiempos de escasez la situación cambia. Ante la falta de entrada de néctar, la colmena entra en modo economía de recursos: la reina deja de criar abejas nuevas o reduce notablemente su producción, las obreras disminuyen su actividad hasta casi entrar en hibernación y, por supuesto, si no hay reinas que fecundar, mantener a los zánganos se vuelve insostenible.

El proceso comienza con un abandono progresivo: las obreras dejan de alimentarlos, lo que los debilitan, y posteriormente los expulsan de la colmena, impidiéndoles volver a entrar. Al no ser autosuficientes, los zánganos mueren en poco tiempo.

Expulsarlos en épocas de escasez es una medida estratégica para conservar recursos y asegurar que las obreras dispongan del alimento necesario para mantener la temperatura interna y garantizar la supervivencia de la colonia hasta la próxima temporada favorable.

Esta conducta, observada en el mundo apícola, ofrece una poderosa lección de gestión. En tiempos de bonanza, las empresas pueden sostener proyectos exploratorios o áreas con retorno incierto. Sin embargo, en períodos de escasez, la prioridad se traslada a la eficiencia: reducir costos, enfocar esfuerzos en lo esencial y asegurar la sostenibilidad del núcleo operativo.

Además, la expulsión de los zánganos ilustra la importancia de priorizar y optimizar recursos limitados. Reducir redundancias y enfocar los esfuerzos en actividades que generen valor es un claro paralelo con la gestión apícola. Como veis, la antítesis a lo que es un gobierno de un país.

Finalmente, este comportamiento natural representa la capacidad de adaptación y flexibilidad frente al cambio.
En resumen, la expulsión de los zánganos en tiempos de escasez puede entenderse como un modelo natural de gestión eficiente de recursos, priorización y adaptación ágil, tres pilares fundamentales en la supervivencia y la adaptación a la vida.